Inteligencia Digital en las Campañas Electorales

Inteligência Digital nas Campanhas Eleitorais

Internet revolucionó la comunicación política. La suma de las nuevas tecnologías a la digitalización de las informaciones y de los registros, esenciales en un mundo cada vez más digital, creó un nuevo mercado. Sin embargo, con esas nuevas herramientas, se hace necesario ser inteligente para vencer el juego. La comunicación digital solo tiene éxito cuando logra, por medio de la mezcla de informaciones, determinar no solo los deseos de las personas, pero también las necesidades individuales.

Internet rápida, aparatos accesibles y niños expuestos a la tecnología cada vez más temprano rompen el obstáculo de la distancia. Hoy en día, es posible hablar con cualquier persona, independientemente de su localización, de forma instantánea y a bajo costo.

La integración social digital es vertical y horizontal. Terminó el tiempo en el que la sociedad consumía información top down. Hoy día la relación es esencial y el consumidor de un producto, o el elector en una campaña, quiere ser visto y escuchado.

Gracias a las tecnologías de Big Data, es posible crear estrategias que mezclen las informaciones de las personas con sus deseos, conectando elector y demanda. La información segmentada facilita la toma de decisión y la personalización del discurso. Detectar comportamientos recurrentes en los internautas y adaptar el contenido y el lenguaje es esencial para trabajar en la comprensión de la información, para evitar desperdicios de recursos y daños de imagen y financieros.

Una campaña electoral no se pude más valer solo de televisión, folletos y marchas. Redes sociales y páginas web también se volvieron el patrón, todos los tienen y casi sin diferenciales. Mientras una empresa debe buscar espacios del mercado inexplorados, un candidato debe comunicarse en formatos en los cuales sus adversarios no están, o si están, hacerlo de forma que su mensaje sea ofrecido lo más rápido, con más precisión y de forma más personalizada. Eso es posible hoy por medio de los mensajes SMS y del WhatsApp, la red social que más crece en Brasil.

Posicionamiento es la táctica que vence las batallas. La construcción del discurso de posicionamiento es la estrategia que genera empatía. Ofrecer el discurso al público cierto, de forma ágil y personalizada, es la Inteligencia.

Esta estrategia digital contiene cinco premisas, en este orden:

1) Integridad de los datos y del mensaje son esenciales. El uso de los datos extraídos adecuadamente está íntimamente conectado a la sinceridad del mensaje.


2) Análisis de la identidad, objetivos, mensaje y finalidad. Esta autopercepción permite determinar parámetros para la segmentación que van más allá de la demografía.


3) Inteligencia emocional sobre el comportamiento de los internautas, apoyadores y adversarios. La llave es el mapeo de la convergencia de ideas y vacíos en la presencia.


4) Planificación completa de la estrategia. Un analista político capaz de hacer el mapeo de la situación y adelantar escenarios, incluso posibles crisis, es esencial para el éxito.


5) La estrategia se retroalimenta de la operación y debe ser siempre ajustada mediante evaluación de los resultados.

Medir y clasificar lo que las personas dicen en las redes sociales hace parte de la operación. Lo que no se puede medir y cuantificar no se puede analizar: eso es el monitoreo. El sentimiento expresado por los internautas tiene impacto directo en la imagen de los políticos y en la evaluación de su presencia y en la medición permite la antelación de crisis, tan comunes en las campañas electorales. Esa es una de las razones por la cual no es posible ignorar los informes de inteligencia. En la política una cosa puede ser peor que no tener un servicio de inteligencia: es tenerlo y no usarlo.

Para el historiador Yuval Noah Harari, autor de Sapiens y Homo Deus, los seres humanos van a aprender en las próximas generaciones cómo construir cerebros y mentes con el uso de la tecnología. Los datos serán los principales productos de la economía en el próximo siglo y los que fundamentan la información y el conocimiento son y serán los más importantes activos del mundo.

Elección es voto y voto es ser confiable. El elector “paga” con antelación por algo que cree que va a recibir. Ser confiable es tan solo cambiar el presente por el futuro, por lo tanto, elección es tratar del futuro.

Se destaca que todas esas acciones poseen impacto sostenible cuando trabajadas, también, en el período post electoral. Cuando se decide no abandonar el legado adquirido durante la campaña y seguir usando la estrategia y los recursos tecnológicos para mantener estrecha la relación con el público, los beneficios de imagen serán amplios. El elector fidelizado se siente parte del “equipo virtual” logrado y forjado con base en ser confiable. Él empieza a defender el mandato de su “elegido” como se fuera suyo.

Nada más coherente, entonces, que usar, por medio de estrategias de Inteligencia Digital, el gran activo del futuro, los datos, para ser elegido en el presente y volverse un buen representante en el futuro.

 

*Luiz Alberto Ferla es CEO y fundador de DOT digital group. Grupo experto en EdTech (Education Technology) y MarTech (Marketing Technology).

 

Reciba contenidos

Suscríbase y reciba contenidos exclusivos hechos por DOT.